26 enero 2011

Bigotes



Fui flechado!!! Hace apenas algunas horas, he visto a alguien que cumple con mis ideales de belleza: ojos hermosos y coquetos, leía un libro ('Fantasmas de lo nuevo', si no mal recuerdo) de aspecto desgastado y sin marca alguna de pertenecer a una biblioteca pública; entre línea y línea me buscaba con la mirada; repentinamente guardó el libro en su mochila, sacó una libreta y comenzó a escribir con una caligrafía bastante bella, escribía en manuscrito, no leí lo que escribía, eso siempre me ha parecido una falta de respeto. Mientras escribía levantó la mirada, me observo durante algunos instantes, me sonrió y volvió a su escrito.
Sonó un teléfono móvil, le pertenecía, hurgó en la mochila, lo sacó y contestó. ¡Su voz! ¡Ah, pero qué voz! Una voz sumamente agradable, de tono melódico, de esas que si vuelves a escuchar de inmediato reconoces. Mientras hablaba por teléfono me miraba constantemente, sonreía y he de admitir que estuve a punto de sonrojarme, al notarlo volteó hacia la ventanilla, haciendo como si observase el paisaje cuando realmente me observaba por el rabillo del ojo.
Llegó el momento de bajar del colectivo, llegué a mi destino ¡Demonios! -Me dije- ¿Debería preguntar su nombre? Muy tarde -Pensé- me estoy acercando a la puerta ¡momento! también baja aquí. Puesto que ya estoy en la puerta tengo el tiempo suficiente para preparar al menos un hola. Se detuvo el tiempo (y el camión también), descendí, dí un par de pasos para no estorbar a quiénes bajaban. Respiración, suspiros, sudor en las manos, respiración. Al voltear ya no estba. Miré entre la gente que caminaba, tal vez estaba ahí, no era así. El semáforo en rojo. El tránsito parado. Tal vez cruzó la calle. Busqué. Puestos. Gente. Carros. Ruido. No estaba. Se había ido. Desapareció.

El hecho de que haya sucedido el día en el que me cuestioné sobre si debo quitarme o no el bigote me hace sospechar que no se me ve tan mal. Creo que lo dejaré crecer. Por otro lado, en esta ciudad de veinte millones de habitantes es complicado encontrar a alguien de quién no se sabe el nombre o se tiene una foto y aún más complicado es si se le ha visto en un colectivo que se tomó en Coyoacán. Me dejaré el bigote.


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25 enero 2011

About cats...


Si, prefiero los gatos a los perros.




How soon is now?




Esa me parece una buena canción para un martes como este, creo que me queda bastante bien.
Planeaba poner un video con esta canción, pero por razones desconocidas, la maldita página de you tube esta tardando mucho en cargarse y ya me desespere. Así que tendré que escuchar veces varias la canción por mi propia cuenta.

Jefté

Del Hebreo Iftaj: Dios libera.

Todos los días somos víctimas y participes de la intolerancia, la mayoría de estas ocasiones es propiciado por la educación que nos ha dado la sociedad en la que vivimos, el resto de esas ocasiones es por criterio propio, lo que creemos correcto o incorrecto; al final todos acabamos haciéndolo, todos los días me he vuelto parte de esa intolerancia que en tantas ocasiones critico. No me justifico, pero al menos el 40% de esas ocasiones es en automático, en todos, no solo en mi.
La repugnante moral con la que hemos sido educados es buena leña para esa pira, los valores de la Iglesia, de los Cristianos en general, han sido malinterpretados, nos olvidamos de que Cristo, aquél en el que creemos 2,100 millones de personas en el mundo, vino a enseñarnos sobre tolerancia, ¡Qué hipocresía la de aquellos que se dicen cristianos y no toleran las diferencias!

Una constante lucha es esta vida, luchar para no ser tragados por la masa turbulenta y estúpida en la que vivimos, una lucha por defender nuestra persona y nuestros ideales, una lucha contra nosotros mismos, aunque es difícil darse cuenta de que la lucha más grande es esa que emprendemos en contra nuestra, a veces es más sencillo cambiarnos que defendernos, es entonces cuando debemos preguntarnos si queremos ser libres o atarnos a las apariencias y estereotipos.

A eso se resume la vida, una constante liberación, la mayoría de las veces es sobre librarnos de nosotros mismos.

El domingo pasado hicieron tres meses de que un amigo muy amado falleció, él sin ser cristiano me enseño más de cristianismo que todo lo que había aprendido en los 18 años anteriores a conocerlo. Él, criticado y rechazado en su familia por ser homosexual, llegó a México para no ser causa de vergüenza. Él, con sus miedos y debilidades me enseño de valor y fortaleza... ahora me falta tener ese valor para liberarme del egoísmo y la pereza que me están volviendo este ente apático y desinteresado. Lamentablemente, mi amigo, regresó a Barcelona, su ciudad natal, en septiembre del año pasado, allá se marchó y allá sigue, rechazado hasta en su muerte por su gente, no digo que por su familia, pues a los de su familia nos dejo acá.

Finalmente se liberó hasta de su cuerpo, vaya que Dios lo libero en serio.