Del Hebreo Iftaj: Dios libera.
Todos los días somos víctimas y participes de la intolerancia, la mayoría de estas ocasiones es propiciado por la educación que nos ha dado la sociedad en la que vivimos, el resto de esas ocasiones es por criterio propio, lo que creemos correcto o incorrecto; al final todos acabamos haciéndolo, todos los días me he vuelto parte de esa intolerancia que en tantas ocasiones critico. No me justifico, pero al menos el 40% de esas ocasiones es en automático, en todos, no solo en mi.
La repugnante moral con la que hemos sido educados es buena leña para esa pira, los valores de la Iglesia, de los Cristianos en general, han sido malinterpretados, nos olvidamos de que Cristo, aquél en el que creemos 2,100 millones de personas en el mundo, vino a enseñarnos sobre tolerancia, ¡Qué hipocresía la de aquellos que se dicen cristianos y no toleran las diferencias!
Una constante lucha es esta vida, luchar para no ser tragados por la masa turbulenta y estúpida en la que vivimos, una lucha por defender nuestra persona y nuestros ideales, una lucha contra nosotros mismos, aunque es difícil darse cuenta de que la lucha más grande es esa que emprendemos en contra nuestra, a veces es más sencillo cambiarnos que defendernos, es entonces cuando debemos preguntarnos si queremos ser libres o atarnos a las apariencias y estereotipos.
A eso se resume la vida, una constante liberación, la mayoría de las veces es sobre librarnos de nosotros mismos.
El domingo pasado hicieron tres meses de que un amigo muy amado falleció, él sin ser cristiano me enseño más de cristianismo que todo lo que había aprendido en los 18 años anteriores a conocerlo. Él, criticado y rechazado en su familia por ser homosexual, llegó a México para no ser causa de vergüenza. Él, con sus miedos y debilidades me enseño de valor y fortaleza... ahora me falta tener ese valor para liberarme del egoísmo y la pereza que me están volviendo este ente apático y desinteresado. Lamentablemente, mi amigo, regresó a Barcelona, su ciudad natal, en septiembre del año pasado, allá se marchó y allá sigue, rechazado hasta en su muerte por su gente, no digo que por su familia, pues a los de su familia nos dejo acá.
Finalmente se liberó hasta de su cuerpo, vaya que Dios lo libero en serio.
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