Encontrarte se ha vuelto una necesidad, a cada instante espero hacerlo.
Doblar en la esquina y cruzarme contigo, con mi ideal materializado, ese ente que existe, hasta este momento, solo en mis pensamientos y más disparatadas imaginaciones. Ese ente de mirada profunda y cálida, manos suaves, mente abierta y solidaria, temperamental y de duro carácter...
A veces me siento estúpido en demasía, incoherente, un tanto desesperado por no encontrarte, es cuestión de tiempo, lo sé, pero ¿Qué tanto tengo que esperar?
Me quedo sin palabras cuando se trata de hablar de ti. Mi vocabulario se reduce ampliamente y quedo obnubilado. Paso a ser un despojo de hombre, una parafernalia meramente ornamental pues se me seca el cerebro simplemente con el hecho de pensarte. Te pienso, te imagino, pues no te he encontrado aún; quizás nos hemos cruzado, pero mi estupidez no me permite reconocerte, dame señales de vida, muéstrame que estas ahí, esperándome.
Llegaste y ahora no te dejaré ir.
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